Derecho al descanso nocturno

Una buena noche de sueño

Después de una noche dando vueltas en la cama, uno se despierta sintiéndose como una pareja de los siete enanos: con sueño… y malhumorado. Las noches inquietas y las mañanas cansadas pueden ser más frecuentes a medida que envejecemos y nuestros patrones de sueño cambian. En las mujeres, suele empezar en la época de la menopausia, cuando los sofocos y otros síntomas las despiertan.

Más adelante en la vida suele haber una disminución del número de horas dormidas. También hay algunos cambios en la forma en que el cuerpo regula los ritmos circadianos. Este reloj interno ayuda al cuerpo a responder a los cambios de luz y oscuridad. Cuando sufre un cambio con la edad, puede ser más difícil conciliar el sueño y mantenerlo durante toda la noche.

Todos tenemos problemas para dormir de vez en cuando, pero cuando el insomnio persiste día tras día, puede convertirse en un verdadero problema. Además de hacernos sentir cansados y de mal humor, la falta de sueño puede tener graves efectos en nuestra salud, aumentando nuestra propensión a la obesidad, las enfermedades cardíacas y la diabetes de tipo 2.

Si tiene problemas para conciliar el sueño o para mantenerlo, es posible que haya recurrido a medicamentos para dormir en busca de un sueño más reparador. Sin embargo, estos fármacos pueden tener efectos secundarios, como cambios en el apetito, mareos, somnolencia, molestias abdominales, sequedad de boca, dolores de cabeza y sueños extraños. Un estudio publicado en el British Medical Journal asoció varios hipnóticos para dormir, como el zolpidem (Ambien) y el temazepam (Restoril), con un posible aumento del riesgo de muerte (aunque no se pudo confirmar qué parte del riesgo estaba relacionada con estos fármacos).

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Cómo dormir mejor

Aunque la cantidad de horas de sueño que se duerme cada día es importante, hay otros aspectos del sueño que también contribuyen a la salud y el bienestar. Una buena calidad del sueño también es esencial. Los signos de una mala calidad del sueño incluyen no sentirse descansado incluso después de haber dormido lo suficiente, despertarse repetidamente durante la noche y experimentar síntomas de trastornos del sueño (como ronquidos o jadeos). La mejora de la calidad del sueño puede lograrse mejorando los hábitos de sueño o diagnosticando y tratando cualquier trastorno del sueño que pueda tener.

Beneficios del sueño

Cuando te levantas por la mañana, ¿estás fresco y listo para salir, o estás aturdido y de mal humor? Para muchas personas, el segundo escenario es demasiado común. Mejorar el sueño: Una guía para un buen descanso nocturno describe lo último en investigación sobre el sueño, incluyendo información sobre las numerosas condiciones de salud y medicamentos que pueden interferir con el sueño normal, así como los medicamentos recetados y de venta libre utilizados para tratar los trastornos del sueño. Y lo que es más importante, aprenderá lo que puede hacer para conseguir el sueño que necesita para una salud, seguridad y bienestar óptimos.

A medida que envejecemos, nos resulta más difícil conciliar el sueño y mantenerlo. Pero aunque nuestros patrones de sueño cambian, nuestra necesidad de dormir no lo hace. Al igual que la dieta y el ejercicio, una buena noche de sueño es esencial para su buena salud, para mantenerse alerta y con energía, y para aumentar las defensas de su cuerpo contra las infecciones, las enfermedades crónicas e incluso las enfermedades del corazón.

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Aprenderá no sólo lo que desencadena el insomnio, sino también cómo las nuevas técnicas y terapias están ayudando a hombres y mujeres a conciliar el sueño más rápidamente, sin necesidad de utilizar medicamentos. Leerá sobre los beneficios de las «siestas estratégicas». Descubrirá cómo hacer que su entorno de sueño sea más propicio para el descanso. Y conocerá siete cosas que debe hacer -y no hacer- antes de acostarse.

Hábitos de sueño saludables

La investigación científica deja claro que el sueño es esencial a cualquier edad. El sueño potencia la mente, restaura el cuerpo y fortalece prácticamente todos los sistemas del organismo. Pero, ¿cuántas horas de sueño necesitamos realmente para obtener estos beneficios?

Las directrices de la Fundación Nacional del Sueño aconsejan que los adultos sanos necesitan entre 7 y 9 horas de sueño por noche. Los bebés, los niños pequeños y los adolescentes necesitan aún más horas de sueño para permitir su crecimiento y desarrollo. Las personas mayores de 65 años también deberían dormir entre 7 y 8 horas por noche.

Conocer las recomendaciones generales sobre la cantidad de sueño que se necesita es un primer paso. Después, es importante reflexionar sobre sus necesidades individuales en función de factores como su nivel de actividad y su estado de salud general. Y por último, por supuesto, es necesario aplicar los consejos de sueño saludable para poder dormir realmente la noche completa que se recomienda.

En cada grupo, las directrices presentan un rango recomendado de duración del sueño nocturno para personas sanas. En algunos casos, dormir una hora más o menos que el rango general puede ser aceptable según las circunstancias de cada persona.

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